Conceptos básicos en la gestión de residuos

TIPOLOGÍAS DE RESIDUOS

1. Residuos urbanos.
2. Residuos industriales.
3. Residuos específicos: aquellos que, por su origen, características especiales o legislación particular, merecen un tratamiento y análisis diferenciado. Incluyen:

  • Residuos de construcción y demolición (RCD)
  • Vehículos al final de su vida útil (VFVU)

Según Decreto 200/2004, de 1 de octubre, del Consell de la Generalitat, por el que se regula la utilización de residuos inertes adecuados en obras de restauración, acondicionamiento y relleno, o con fines de construcción.

  • Neumáticos fuera de uso (NFU)
  • Aceites industriales usados
  • Residuos de aparatos que contengan policlorobifenilos (PCB)
  • Residuos de pilas y acumuladores
  • Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE)
  • Residuos de envases y envases usados
  • Suelos contaminados
  • Residuos sanitarios
  • Residuos agropecuarios
  • Lodos de depuradoras

La Planificación de la Generalitat Valenciana parte de una visión integral y, en este sentido, su estructura va de lo general a lo particular, de manera que, partiendo de unos principios generales y objetivos básicos, mediante la realización de un análisis y diagnóstico para cada tipología de residuos, define unos objetivos particulares, unas medidas concretas para su consecución y un sistema estructurado de indicadores que permita un seguimiento y evaluación continuada de estos objetivos. Finalmente, teniendo en cuenta los objetivos particulares, a modo de recapitulación, se establecen unas conclusiones generales.

PRINCIPIOS GENERALES

Se atiende a las preocupaciones fundamentales en materia de residuos, como son la prevención y reducción de la generación de residuos, los tratamientos que permitan su máxima valorización y la estructuración territorial de la gestión, con el objeto de implicar en la solución del problema a aquellos actores institucionales y territoriales que por competencia o por cercanía al mismo, puedan abordarlo eficazmente.

De acuerdo con esto se mantienen los principios clásicos establecidos:

  • Autosuficiencia, creación de una red integrada de instalaciones de gestión de residuos que permita a la Comunitat Valenciana ser autosuficiente en materia de tratamiento de aquellos residuos para los que existe la masa crítica que lo justifique.
  • Proximidad, tratamiento de los residuos en las instalaciones adecuadas más próximas al lugar de su producción, evitando movimientos innecesarios.
  • "Quien contamina paga", internalización de los costes ambientales por parte de los agentes económicos como responsables primeros de la producción de residuos y de su introducción en el medio ambiente. De acuerdo con este principio, los costes de gestión de los residuos recaen sobre el poseedor de los residuo.
  • Subsidiariedad, intervención de la Generalitat sólo en la medida en que los objetivos de la acción pretendida no puedan ser alcanzados por los agentes involucrados.
  • Responsabilidad compartida, concertación y colaboración de todos los agentes, Administración Autonómica, Corporaciones Locales, empresas públicas y privadas y ciudadanos, para afrontar los retos que plantean la producción y gestión de los residuos, asumiendo todos y cada uno de nosotros nuestra parte de responsabilidad.

Estos se complementan con los principios estratégicos establecidos en el VI Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente, especialmente sustentado en el principio de "quien contamina paga" y en los siguientes:

  • Prevención. limitación en la generación de residuos en el propio origen, estimulando a las empresas productoras y a los consumidores a elegir productos y servicios que generen menos residuos.

  • Cautela o precaución. Supone la adopción de medidas de protección que reduzcan la posibilidad de riesgos o amenazas al medio ambiente, aún cuando se desconozca la probabilidad de que realmente ocurran.

  • Acceso a la información ambiental. El VI Programa de Acción Comunitario destaca la importancia del régimen establecido en materia de información medioambiental, accesible y comparable, y cuya plasmación efectiva tuvo lugar primero a través del Registro Europeo de las Emisiones Contaminantes (EPER), que constituyó un primer paso hacia una mayor sensibilización pública y a favor del derecho a la información del público sobre contaminación industrial, y posteriormente, de acuerdo con la Convención de Aarhus sobre el acceso a la información y sobre la participación del público en los asuntos medioambientales, a través del Registro Europeo de emisiones y transferencias de contaminantes (E-PRTR) establecido por el Reglamento (CE) n° 166/2006, del Parlamento Europeo y del Consejo.

La base se encuentra en la actual estrategia comunitaria en materia de gestión de residuos inicialmente contemplada en el Sexto Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente, apoyada en el principio fundamental de la distinción jerárquica de las opciones de gestión de residuos. En este punto cabe destacar la asunción de la jerarquía de tratamiento de residuos establecida en la Directiva 2008/98/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008, sobre los residuos y por la que se derogan determinadas Directivas conforme a la cual, en la prevención y tratamiento de residuos se seguirá la siguiente jerarquía con el orden de prioridades que a continuación se establece:

  1. Prevención
  2. Preparación para la reutilización
  3. Reciclado
  4. Otro tipo de valorización, en el que se contempla la valorización energética
  5. Eliminación

Asimismo, y atendiendo a lo dispuesto en el Artículo 8 (Capítulo II) de la citada Directiva 2008/98/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, se remarca el principio de responsabilidad ampliada del productor, con el objeto de mejorar la reutilización, la prevención, el reciclado y la valorización de los residuos, y por el cuál, los Estados miembros pueden adoptar medidas legislativas o no legislativas para garantizar que cualquier persona física o jurídica que desarrolle, fabrique, procese, trate, venda o importe productos de forma profesional (el productor del producto) vea ampliada su responsabilidad de productor.

OBJETIVOS BÁSICOS

El PIR97, como documento marco de planificación, tenía como finalidad la definición de un modelo de gestión, así como el establecimiento de unas metas y directrices básicas en la producción y gestión de los residuos. Estos aspectos quedaban recogidos mediante la formulación de los siguientes objetivos básicos:

- Planificación global de las actuaciones de la Generalitat y las entidades locales en materia de gestión de residuos, al objeto de lograr una actuación coordinada, eficiente y eficaz entre ambas administraciones.

- Determinación, de forma global y coherente, de los criterios sobre la implantación, financiación, gestión y explotación de las infraestructuras de tratamiento y eliminación.

- Establecimiento y justificación de las prioridades de actuación y señalamiento de las líneas fundamentales a seguir en materia de tratamiento y eliminación de residuos.

- Definición de las prioridades territoriales de inversión en cuanto a la política de gestión de residuos, en orden a cubrir las necesidades y déficits existentes.

Considerando que los objetivos establecidos anteriormente se han venido cumpliendo, la planificación actual los mantiene y amplía concretándose en:

  • Fomento del consenso y la participación activa de los agentes económicos, sociales, ambientales y políticos implicados en la gestión de los residuos mediante consorcios u otras fórmulas de asociación, así como acuerdos voluntarios con sectores económicos.

  • Fomento de programas divulgativos de educación ambiental y concienciación ciudadana, tanto sobre generación de residuos como de consumo responsable de recursos. Para lograr un giro en el enfoque de la gestión de los residuos es necesario la introducción de cambios en las creencias, valores, hábitos y prácticas de empresas y ciudadanos mediante programas de concienciación.

  • Fomento de la prevención y reducción de la generación de residuos y su nocividad para la salud de las personas y del medio ambiente.

  • Garantizar que todo residuo susceptible de ser valorizado se destinará a tal fin, apoyándose en la separación en origen, la reutilización, el reciclado y el aprovechamiento energético.

  • Alcanzar la autosuficiencia en la gestión de los residuos en el ámbito territorial de la Comunitat Valenciana.

  • Para aquellos residuos no valorizables material o energéticamente, disponer de una red integrada y adecuada de instalaciones de eliminación, que garantice el menor impacto ambiental utilizando las mejores tecnologías disponibles económicamente viables.

Todo ello en el ámbito de uno de los cuatro temas principales en que se agrupa el VI Programa de Acción Comunitario en Materia de Medio Ambiente, la "Gestión sostenible de recursos naturales y residuos", cuyo objetivo es velar por que el consumo de recursos renovables y no renovables, así como sus repercusiones, no superen la capacidad de carga del medio natural y disociar el uso de los recursos del crecimiento económico, mejorando sensiblemente la eficiencia en su uso y previniendo la producción de residuos.

El desarrollo sostenible sigue siendo, por tanto, uno de los objetivos generales prioritarios en materia de residuos. El conflicto ambiental de los residuos no debe solucionarse únicamente mejorando su gestión. Debe fomentarse, al mismo tiempo, el máximo aprovechamiento de los recursos que contienen y un modelo de sociedad que reduzca la generación de residuos, de tal forma que se garanticen, al menos, las mismas condiciones de vida y salud para las futuras generaciones.

MEDIDAS

A continuación se enumeran las medidas que, por su carácter transversal, son de aplicación general a todas las tipologías de residuos contempladas en el PIRCV a fin de avanzar hacia un enfoque estratégico, integral y, en definitiva, más sostenible de la gestión de residuos:

  1. Medidas destinadas a la prevención en la generación de residuos. En este punto se tendrán en cuenta las medidas de prevención contempladas en la Directiva 2008/98/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008, sobre los residuos y por la que se derogan determinadas Directivas.
  2. Medidas destinadas a la correcta gestión de los residuos generados.
  3. Medidas relativas a la investigación y estudios sobre mejores tecnologías, técnicas o productos para la prevención de la generación de residuos, la disminución de su peligrosidad o la mejora de los procesos de gestión.
  4. Medidas en el marco de la sociedad de la información: fomento de la transmisión telemática de datos ambientales, comunicación entre plataformas de información en materia de residuos, entre administraciones y entre la administración y agentes implicados, etc.
  5. Medidas de información ambiental, formación, difusión, concienciación ciudadana y empresarial en la adopción de comportamientos medioambientales en materia de residuos.

A la hora de analizar las distintas tipologías de residuos se establecen en el PIRCV las medidas complementarias específicas aplicables en función de su problemática particular.

SISTEMA DE INDICADORES DE SEGUIMIENTO

El establecimiento de un sistema de indicadores ambientales es, sin duda, una de las piedras angulares y una muestra de madurez de un instrumento de planificación como el que nos ocupa.

Los indicadores, por un lado, proporcionan un instrumento de ayuda a la hora de evaluar la situación de la gestión de los residuos y las consecuencias de las medidas aplicadas, mostrándonos la distancia entre la situación ambiental real y las metas establecidas, ayudando a integrar la política ambiental en el resto de políticas sectoriales.

Teniendo en cuenta que el seguimiento del cumplimiento de los objetivos previstos se establece según tipología de residuos, los indicadores de seguimiento correspondientes se incluyen en el Plan, de forma específica, en los apartados relativos a los distintos residuos.

ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL POR TIPOLOGÍA DE RESIDUOS

RESIDUOS URBANOS:

Competencias en materia de gestión de residuos urbanos.

La Ley 10/1998, de 21 de abril, de Residuos, reafirma la competencia de las entidades locales, ya contemplada en la Ley 7/1985, de 2 abril, reguladora de las Bases de Régimen Local, para la gestión de los residuos urbanos estableciendo como servicio obligatorio para todos los municipios, sin distinción de tamaño poblacional, "la recogida, el transporte y la eliminación" (esta última sólo exigible anteriormente para los municipios de más de 5.000 habitantes).

La Ley 10/2000, de 12 de diciembre, de Residuos de la Comunitat Valenciana, va un paso más allá de la legislación básica estatal, al incluir "la valorización" de los residuos urbanos como competencia municipal.

De otra parte, los servicios obligatorios de las entidades locales también se extienden, al igual que contempla la normativa básica estatal, a "la recogida selectiva" para los municipios de más de 5.000 habitantes.

En cuanto a la prestación de los servicios relativos a los residuos urbanos, la Ley Valenciana indica que los municipios podrán prestarlos por sí mismos o mediante agrupaciones, mancomunidades o cualquier otra forma de asociación prevista en la legislación de régimen local, en particular, los Consorcios entre Entidades Locales y la Generalitat Valenciana.

El respeto a estos criterios de reparto de competencias establecido por la legislación vigente es el que ha dirigido, entre otros, el proceso de redacción y aprobación de los Planes Zonales de residuos urbanos, y posteriormente, la constitución de los Consorcios y demás Administraciones competentes responsables de su ejecución.

Modelo de gestión de residuos urbanos en la Comunidad Valenciana.

El modelo de gestión de los residuos urbanos que establecía el Plan Integral de Residuos de la Comunidad Valenciana (PIR97) se basaba en la agrupación de los municipios en zonas a fin de gestionar sus residuos de manera integrada y suficiente respecto de las zonas contiguas. Basándose en esto, se contempló la división del territorio de la Comunidad Valenciana en 18 zonas: 5 correspondientes a la provincia de Castellón, 7 a la provincia de Valencia y 6 a la de Alicante.

A su vez, estas 18 zonas se agruparon, por criterios de economía de escala, autosuficiencia y proximidad de las infraestructuras de valorización y eliminación resultantes, en 11 Planes Zonales evidenciando así la necesidad de asociar varias zonas para garantizar la consecución de soluciones técnica, económica y medioambientalmente viables para todas ellas.

Finalmente, estos 11 Planes Zonales concluyen determinando la necesidad de la creación de 13 áreas de gestión de residuos urbanos, con límites territoriales perfectamente trazados, y dotando a cada una de estas 13 áreas de la administración correspondiente, a la que se le asigna la responsabilidad de la valorización y eliminación de todos los residuos urbanos generados en su ámbito territorial.

A continuación se relacionan los 11 Planes Zonales que engloban la totalidad de los municipios de la Comunidad Valenciana.